STATEMENT

Soy Oscar Azula, artista visual, mi trabajo no busca representar la naturaleza, busca activar su memoria en el espacio en un ejercicio de presencia y vitalidad.

En un mundo que hoy se siente cada vez más plano, algorítmico y mediado por pantallas, etéreo y digital, mi obra surge como un recordatorio de nuestra esencia más profunda, como un desafío a ese planteamiento de un hoy implacable, como una insistencia física. Una propuesta que dialoga profundamente con el concepto de  naturaleza, entendiendo naturaleza no como un paisaje externo, sino como la autenticidad de la materia, la tensión, el rastro, el pulso de lo que todavía es real, tangible y humano.

En mi trabajo el carboncillo es uno de los ejes centrales por su materia orgánica transmutada que se convierte en luz y sombra, para luego enfrentarla a elementos antagónicos en concepción, forma, materialidad y color, evidenciando estéticas opuestas que simbolizan los complejos diálogos no verbales, qué como sociedad enfrentamos con nuestra propia naturaleza en esta contemporaneidad.

Para ello recurro en algunos momentos también a desencajar los elementos participantes en la obra, en mi búsqueda de hacer coexistir lo icónico y lo efímero, lo presente y lo ausente, lo figurativo y lo abstracto, tal vez buscando afianzar la necesidad de entender y asumir que a pesar de las disparidades, somos parte de un mismo tejido, de una misma naturaleza, de una naturaleza que se resiste a ser simplemente codificada o reducida a un dato.

Llevar mi trabajo al mundo es un viaje constante, una oportunidad de demostrar que la vanguardia latinoamericana sigue teniendo sus raíces en la tierra y su mirada en el infinito, trayendo la tradición del rigor tecnico, a un diálogo global sobre lo que significa estar vivos hoy. Porque en últimas la verdadera presencia es aquella que como el rastro del carbón sobre el papel, deja una marca imborrable en quien lo observa, devolviéndole la mirada y confrontándolo con nuestra propia escala humana.